Cuando empezamos a buscar un nombre para nuestro rinconcito, queríamos algo que reflejara nuestro orgullo por Extremadura y nuestra conexión con la naturaleza. Barajamos muchas opciones, pero cuando apareció “Cardo”… lo tuvimos claro. Era una declaración de intenciones.
El cardo es fuerte, salvaje, con una belleza única que florece entre espinas. Para nosotros, simboliza resiliencia y autenticidad, una planta que cambia con las estaciones y permanece conectada a la tierra.
La naturaleza es nuestra fuente de inspiración y conexión con lo esencial, con lo primigenio. El barro, directo de la tierra, de nuestra tierra, es el punto de partida de muchas de nuestras creaciones. Este espacio creativo lo imaginamos vivo, en constante evolución, como el cardo, y abierto a múltiples formas de expresión: cerámica, acuarela, y mucho más.
Queremos que “Cardo” sea un lugar donde florezca la creatividad, un homenaje a lo auténtico y un reflejo de nuestra esencia.
